Ayar: Children of the Sun

¿Qué tendrá este Ayar: Children of the Sun, para ser el primer juego opinado del blog?

La sensación que tuve la primera vez que lo probé fue la misma a la que me tienen acostumbrado todos los juegos de Fabio Lopiano (este diseñado junto a Mandela Fernández-Grandon), y por la que el autor italiano es mi favorito actualmente: 

"Ayar no es otro euro más"

Y no lo digo porque sea el euro del siglo y un top histórico mundial. Es más bien por lo que he ido experimentando en cada una de las 4 partidas jugadas.

Despliegue de Ayar: Children of the Sun

EN 3 PALABRAS...

Ayar: Children of the sun es:

ORIGINAL: no he jugado jamás a algo que se le pueda asemejar en cuanto a sensaciones. Una decisión con mil consecuencias. Las 4 acciones son súper básicas y basadas en mecánicas clásicas (mayorías, set collection, creación de patrones y movimiento punto a punto). Pero la selección es un dolor de cabeza, y estas acciones desembocan en un sistema de puntuación muy ingenioso, en el que los jugadores deciden qué, cuánto y cuándo se va a puntuar.

INCÓMODO: es un juego atípico (en el buen sentido). La dinámica de los PV es rara, no acabas de saber a qué debes ir, y con qué intensidad debes hacerlo. ¿Me especializo? ¿Picoteo? Al final, da la sensación de que cualquier opción es buena, y mala a la vez. A mí esto me encanta, pero puede no agradar a la gente que quiera tener control sobre lo que sucede y saber qué puntúa y cuánto en cada momento.

COMEDIDO: el perfil de eurogame que más me gusta. Con 4 cositas sencillas y un sistema de acciones chulo y fresco. Nada de 23 acciones posibles, con siete alternativas, acciones secundarias, tableros kilométricos y despliegues infinitos. Cortito y al pie.


QUÉ DECISIONES TE PROPONE AYAR

Ayar: Children of the Sun se desarrolla a lo largo de cuatro rondas, y desde la primera partida deja claro que cada ronda importa más que la anterior. No porque haga más cosas, sino porque hace menos.

En cada turno, los jugadores colocan un trabajador de distinto color, cada uno asociado a uno de los cuatro Ayar que avanzan por el tablero central (y un quinto, que es comodín). Elegir qué trabajador colocar no es una decisión menor: estás decidiendo qué Ayar empujar y a cuál dejar atrás, sabiendo que al final de la ronda el Ayar más atrasado abandonará la partida y con él desaparecerán futuras oportunidades de puntuación.

Tablero personal: trabajadores y Tambos

Este sistema provoca una presión creciente: las acciones disponibles se reducen (5-4-3-2) y cada colocación se convierte en un movimiento clave. Además, colocar un trabajador implica muchas cosas: en función su color, eliges qué Ayar avanza y cuánto, qué fila o columna activas, la potencia de la acción y qué espacios quedarán disponibles tras el avance para colocar tu casita o Tambo en la pista del Ayar que activaste. Todo en una "simple" decisión.

Esta es, en mi opinión, una de las virtudes de los diseños de Fabio. En Zapotec o Autobahn hace algo parecido pero con el uso de una carta. ¡Un dolor!

Volviendo a Ayar: al plantar tu Tambo ejecutas una de las cuatro acciones principales del juego: cosechar maíz, tejer, alfarería o mover la barca en el lago Titicaca. Son mini-juegos muy reconocibles (mayorías, patrones, set collection y movimiento punto a punto), pero el reto no está en entenderlos, sino en cuándo hacerlos y cuánto apostar por cada uno.

Dichas acciones sirven para modificar tu tablero personal y desbloquear iconos de Sol y Luna. Los Soles se acumulan en un dial en momentos intermedios, detonados por el avance de los Ayar; Luego las Lunas puntúan en la fase de la noche, al retirar tu trabajador, y por los templos colocados durante la ronda. Por último, en la fase de "amanecer", se puntúan los Soles acumulados en el dial, que se seguirán acumulando en futuras rondas. Al final de la partida, tu puntuación será la del marcador (Sol o Luna) que esté más atrasado, obligándote a mantener un equilibrio constante entre ambos sistemas.

La tensión aumenta al saber que muchas puntuaciones intermedias pueden ser activadas por dos Ayar distintos, pero solo mientras ambos sigan en juego. Si uno abandona su camino antes de tiempo, esas oportunidades desaparecen para siempre. 

Tablero central: los Ayar cerca de la puntuación intermedia

Durante la partida también se obtienen fichas de Viracocha, que aportan beneficios pasivos, inmediatos o finales, y fichas de llama que permiten ajustar el equilibrio entre Soles y Lunas. Las llamitas no corrigen malas decisiones (o sí jaja), pero pueden ser muy relevantes en el conteo final.

En conjunto, Ayar propone un sistema donde las acciones son simples, pero las decisiones son incómodas. El juego nunca te confirma que estés haciendo lo correcto, y esa sensación constante de duda y tensión es lo que me vuela la cabeza.


¿LO RECOMIENDO?

1. Si te gustan los juegos de Lopiano: este es puro Fabio Lopiano. En cambio, si no has jugado a ninguno de sus títulos, te invitaría a probarlo primero y ver si te encaja. Con el precio que tiene, no lo compraría a ciegas por "ver qué hay ahí".

2. Si no te molesta la falta de control y la incertidumbre: En Ayar, buena parte de la puntuación se irá decidiendo según avanza la partida, y no dependerá solo de lo que tú hagas (el tema de mover a los Ayar), sino de lo que todos los jugadores vayan decidiendo. A mucha gente le tiró para atrás el sistema de puntuación de Autobahn o de Sankoré, configurado y modificado durante la partida por los propios jugadores. Las sensaciones aquí son similares.

3. Si vas a sacarlo a mesa de manera ocasional: Ayar puede resultar repetitivo si se juega demasiadas veces seguidas. Para mí, que tengo 70 eurogames y juego 1 vez a la semana, no es un problema.


¿A QUÉ SE PARECE?

No se parece a ningún juego concreto que yo haya probado, pero sí se percibe una forma muy reconocible de diseñar de Lopiano. Es un euro medio, con un sistema de acciones original, sesudo, y que ofrece mucho con poco. ¡Mi tipo de eurete favorito!


LA NOTA

En mi perfil de BGG solo hay 2 juegos de Fabio Lopiano que alcanzan el 9Calimala, del cuál hablaré algún día en profundidad, y Ayar: Children of the Sun. En la actualidad, sigo sintiendo que Calimala es mi juego favorito del autor, pero Ayar ha reunido todo lo que más me gusta de sus diseños y se ha metido, sin contemplaciones, en un TOP 3.





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