Baghdad: The City of Peace, confirma el regreso del Lopiano "clásico"

Portada de Baghdad: The City of Peace

El autor italiano siempre ha tenido fama de diseñar eurogames de corte medio, con un sistema de selección de acciones original, duración contenida, y un nivel de interacción superior a la media de los juegos de gestión de este perfil. En orden cronológico, estos criterios los cumplen (con sus matices): Calimala, Ragusa, Merv, 3 Ring Circus y Zapotec. Pero tras esta ristra de buenos euros, que no han llegado a ser grandes éxitos, decidió salir de su zona de confort para ofrecernos euros más sesudos y de un perfil más medio-duro. Estos son: Autobahn, Sankoré y Shackleton Base. Con Ayar y ahora este Baghdad: The City of Peace, se siente la esencia de la primera etapa, con cierta madurez en sus diseños y haciendo dupla siempre con algún autor que aporta su toque personal (Nestore Mangone, en esta ocasión).
Despliegue de Baghdad: The City of Peace

EN 3 PALABRAS...

Baghdad: the City of Peace es:

DIVERTIDO: las distintas fases del turno y acciones posibles resultan muy estimulantes. Además, los mini-juegos que propone son bastante diferentes entre sí, sin ser complicados en su ejecución. El entreturno lo pasas deseando que te toque o, en algunas ocasiones, maldiciendo las acciones de los demás que truncan tus planes.

EXIGENTE: aunque el perfil de juego es medio, tiene decisiones duras, mecánicas originales que ponen a prueba tu gestión, y aprieta con el dinero. En las primeras partidas, escucharás varias veces eso de: "¿cómo se consigue dinero aquí?"

LIMITADO: al igual que Ayar, a pesar de tener el perfil de euro "cortito y al pie" que tanto me gusta, y aunque tiene varias posibles vías de desarrollo y variabilidad en algunos elementos, es un juego que se puede agotar si se le echan varias partidas seguidas. Para mí, necesita espacio a partir de la 3ª partida en poco tiempo, pero no he probado los 2 módulos que trae, que podrían añadir algo de variabilidad.

QUÉ DECISIONES TE PROPONE BAGHDAD

Baghdad: the City of Peace, permite a los jugadores realizar un total de 13 turnos, sin fases intermedias ni rondas marcadas. Algo que aporta ritmo a la partida.

En un turno, el jugador realizará las 6 fases de forma ordenada, siendo las 2 primeras tan sencillas como: "deslizar las cartas ya jugadas un espacio hacia la derecha" y "colocar una carta en el espacio generado más a la izquierda". Esto me recuerda a otros diseños de Nestore Mangone como "Stupor Mundi" o "Autobahn junto a Lopiano". La primera gran decisión es: ¿qué carta juego?

Tablero personal: Cartas jugadas con 4 iconos de barco

La fase 3 consiste en observar los iconos de la parte superior de tu carta jugada, asociados a las 5 posibles acciones del juego y, un sexto para el comercio. Si hay un icono de barquito en tu carta jugada, comerciarás y moverás tus barquitos tantos espacios como iconos haya EN LAS 3 CARTAS COLOCADAS EN TU TABLERO, y, además, podrás vender mercancías por dinerito, y optarás a los PV de final de partida para 4 de los criterios desarrollables del juego. Minijuego muy divertido, al que siempre quieres ir.

Los barcos llegando al puerto

La fase 4, también observa los iconos de las cartas, para ver con qué "potencia" puedes hacer acción de losetas. Por ejemplo: si juego una carta con un icono de "construcción", y en mis otras 2 cartas hay 1 icono más, podré hacer construcción con potencia 2 (ver imagen superior) ¡Me encanta esta parte!

Las acciones de las losetas son tan simples como: muevo mi visir un espacio del rondel, cojo loseta, la llevo a mi tablero, y la coloco en un espacio con la misma cantidad de iconos de la potencia de mi acción. 

Tablero personal: detalle de espacio de colocación de losetas

Y dentro de ese rondel hay docenas de losetitas asociadas a las acciones posibles "crear artefactos", "curar enfermos", "conocimiento", y "pagar a estudiantes". Además, hay casillas para construir la mezquita central y construir otros edificios. Las 5 acciones, condensadas en el rondel central.

Construcción de la mezquita

Construir te permite colocar arquitectos desde tu tablero a la zona de construcción pagando los recursos de la casilla y construyendo un trozo de la mezquita, que te otorga 2 cosas: beneficios directos y, como en lo de los barquitos y optar a PV de final de partida para un criterio concreto (hay otros 4 distintos en la zona de los arquitectos). También construyes edificios, que al ponerlos en el rondel, te dan beneficios cada vez que tu visir cae en el sector del rondel donde está tu edificio (algo de motorcito).

Tablero central: construcción de edificios

Cada vez que alguien coloque su arquitecto ocupando 1 de las 3 casillas del criterio que te interesa, desearás matarle. Porque cuesta MUCHO optar a estos criterios, y quieres maximizarlos para ganar hasta 6 PV por unidad. Si alguien ocupa un espacio, tu máximo serán 4 PV por unidad.

Tablero central: zona de colocación de los arquitectos

Y a partir de la 4ª ronda comienza a suceder algo que será clave en el resto de la partida. Cuando deslices las 3 cartas jugadas, una de ellas abandonará tu tablero personal y ¡Oh Dios! te aportará el beneficio que tenga dibujado en su parte inferior SIEMPRE QUE CUMPLAS EL REQUISITO DE LA CARTA. ¿Suena guay, verdad? Pues es el GRAN DOLOR de este juego.

La idea (aparentemente), es finalizar tu turno y robar cartas que, al utilizarlas y lograr que salgan de tu tablero, te otorguen motor de recursos y acciones. Según avanza la partida, debes ir perfilando tu estrategia y ahí es cuando empiezas a coger cartas de puntuación. El problema es, que las cartas que coges, no siempre te dan los iconos que necesitas. Y además, si coges la carta que tiene los iconos deseados, seguro que su beneficio al abandonar el tablero va TOTALMENTE EN CONTRA de tu estrategia de partida.

Por todo esto, Baghdad es un juego en el que no sirve con ir haciendo las cosas a ver qué pasa, sino que cada paso debe ser dado con una intención, con una planificación a medio y largo plazo, y esto resulta muy divertido y estimulante como buen eurogamer.


¿LO RECOMIENDO?

1. Si te gustan los juegos de Lopiano: al igual que comenté con Ayar, Baghdad es puro Fabio Lopiano. Además, el toque de Mangone es obvio e interesante, y puedes sentir que "contiene trazas" de Newton o Darwin's Journey con el tema de los viajes o las cartas.

2. Si disfrutas de juegos medios que te ponen a prueba: Vas a jugar toda la partida sintiendo que hay algo que te lleva la contraria y te pone zancadillas. Si no es la falta de dinero, es la falta de iconos de tu interés en las cartas, o el rondel central que no te permite coger las losetitas que te interesan, o la obtención de recursos y materias que no quieres en ese momento, o los pagos de influencia o dinero cuando más los necesitas...

3. Si quieres algo diferente en cuanto a sensaciones: en Baghdad no se inventa la rueda, pero tienes la sensación de que no se parece a nada de lo que hayas jugado en materia de eurogames. Siempre se agradece ese toque fresco de Lopiano.


¿A QUÉ SE PARECE?

Baghdad es fresco y diferente a todo. No obstante, ya he comentado que tiene detalles que se asemejan a varios juegos de Lopiano (la potencia de acciones de Sankoré, las acciones por cartas de Zapotec, Autobahn, y las puntuaciones configurables durante la partida de todos ellos). Por parte de Mangone, se ven detalles de Newton o Darwin's Journey, pero con menor fuerza.


OTROS ASPECTOS DE INTERÉS

Como detalles adicionales, comentar que Baghdad se juega en horita y media, y va muy bien a 3 y a 4. A 2 no lo he probado, pero debe funcionar también aunque haya menos pisoteo de losetas, puntuaciones y robo de cartas.

Además, no se encuentra a la venta en tiendas, ya que la editorial Alley Cat ha adoptado la política de no hacer venta de juegos que ha sacado por campaña de mecenazgo, por lo que estará complicado hacerse con una copia.


LA NOTA

Como siempre, califico el juego en la reseña en base a la puntuación que le he puesto en BGG. En este caso, Baghdad se me queda un poquito por detrás de los mejores Lopianos (Ayar, Calimala), pero como siempre digo: para mí, no hace juego malo.


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