LA CORONA DEL VIEJO REY: de menos a más, pero sin más
Me encanta la dinámica que llevamos Max, Miguel y yo de jugar cada sesión a juegos propuestos por uno de nosotros. Así, cada uno saca lo que más le apetece.
Hoy le tocaba a Miguel quien, a día de hoy, es el jugón que más nos suele sacar de la zona de confort. Es amante de los eurogames, como nosotros, pero también de los juegos particulares, con alta interacción, motores de cartas y efectos variables.
La Corona del Viejo Rey es un juego muy asimétrico, bastante de nicho aunque parezca lo contrario, y que en una primera partida puede hacerte sentir abrumado.
Las fases del juego están muy marcadas, lo cual ayuda mucho a que no te pierdas en un mar de decisiones y alternativas. Pero sería un jueguito muy plano si no fuese por el mazo de cartas del reino, que rompen todas las reglas del juego y añade un sin fin de estrategias y variables a considerar. La profundidad de estas cartas, la cantidad de excepciones y la asimetría de las facciones, unida a la elevadísima interacción al tratarse de un juego de combates por mayorías, hace que se salga de mi radar y que quede en un "jugaré con tu copia, de vez en cuando".
¿Cuál es el problema? Que este tipo de juegos se disfrutan cuantas más partidas se le echan. Conociendo cada facción, los efectos y combos de las cartas que puedes conseguir, y aprendiendo a farolear, embaucar y jugar bien tus cartas.
Y yo lo siento por Miguel, pero no vamos a darle partidas cada 2 o 3 semanas jajaj no me ha gustado tanto, aunque he de reconocer que empecé totalmente desencantado y el juego me fue gustando más según avanzaba la partida. Es tenso, muy estratégico y, aunque parece que suceden cosas que escapan a tu control, si usas bien tus herramientas te alzarás con la victoria. Como hice yo :)
Max (7), Miguel (9), Yo (13).
Yo (79), Miguel (80), Max (122).


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