Baghdad: The City of Peace, confirma el regreso del Lopiano "clásico"
Portada de Baghdad: The City of Peace
EN 3 PALABRAS...
QUÉ DECISIONES TE PROPONE BAGHDAD
Baghdad: the City of Peace, permite a los jugadores realizar un total de 13 turnos, sin fases intermedias ni rondas marcadas. Algo que aporta ritmo a la partida.
En un turno, el jugador realizará las 6 fases de forma ordenada, siendo las 2 primeras tan sencillas como: "deslizar las cartas ya jugadas un espacio hacia la derecha" y "colocar una carta en el espacio generado más a la izquierda". Esto me recuerda a otros diseños de Nestore Mangone como "Stupor Mundi" o "Autobahn junto a Lopiano". La primera gran decisión es: ¿qué carta juego?
La fase 3 consiste en observar los iconos de la parte superior de tu carta jugada, asociados a las 5 posibles acciones del juego y, un sexto para el comercio. Si hay un icono de barquito en tu carta jugada, comerciarás y moverás tus barquitos tantos espacios como iconos haya EN LAS 3 CARTAS COLOCADAS EN TU TABLERO, y, además, podrás vender mercancías por dinerito, y optarás a los PV de final de partida para 4 de los criterios desarrollables del juego. Minijuego muy divertido, al que siempre quieres ir.
La fase 4, también observa los iconos de las cartas, para ver con qué "potencia" puedes hacer acción de losetas. Por ejemplo: si juego una carta con un icono de "construcción", y en mis otras 2 cartas hay 1 icono más, podré hacer construcción con potencia 2 (ver imagen superior) ¡Me encanta esta parte!
Las acciones de las losetas son tan simples como: muevo mi visir un espacio del rondel, cojo loseta, la llevo a mi tablero, y la coloco en un espacio con la misma cantidad de iconos de la potencia de mi acción.
Y dentro de ese rondel hay docenas de losetitas asociadas a las acciones posibles "crear artefactos", "curar enfermos", "conocimiento", y "pagar a estudiantes". Además, hay casillas para construir la mezquita central y construir otros edificios. Las 5 acciones, condensadas en el rondel central.
Cada vez que alguien coloque su arquitecto ocupando 1 de las 3 casillas del criterio que te interesa, desearás matarle. Porque cuesta MUCHO optar a estos criterios, y quieres maximizarlos para ganar hasta 6 PV por unidad. Si alguien ocupa un espacio, tu máximo serán 4 PV por unidad.
Y a partir de la 4ª ronda comienza a suceder algo que será clave en el resto de la partida. Cuando deslices las 3 cartas jugadas, una de ellas abandonará tu tablero personal y ¡Oh Dios! te aportará el beneficio que tenga dibujado en su parte inferior SIEMPRE QUE CUMPLAS EL REQUISITO DE LA CARTA. ¿Suena guay, verdad? Pues es el GRAN DOLOR de este juego.
La idea (aparentemente), es finalizar tu turno y robar cartas que, al utilizarlas y lograr que salgan de tu tablero, te otorguen motor de recursos y acciones. Según avanza la partida, debes ir perfilando tu estrategia y ahí es cuando empiezas a coger cartas de puntuación. El problema es, que las cartas que coges, no siempre te dan los iconos que necesitas. Y además, si coges la carta que tiene los iconos deseados, seguro que su beneficio al abandonar el tablero va TOTALMENTE EN CONTRA de tu estrategia de partida.
Por todo esto, Baghdad es un juego en el que no sirve con ir haciendo las cosas a ver qué pasa, sino que cada paso debe ser dado con una intención, con una planificación a medio y largo plazo, y esto resulta muy divertido y estimulante como buen eurogamer.





























